En "el barrio chino" de la UDO se encuentra de todo

Diario El Mio – No hay asiáticos, tampoco predominan los colores rojo y dorado, típicos de las tradicionales zonas comerciales de las colonias chinas de las principales ciudades del mundo en las que se consigue todo tipo de mercancía.

Aunque se puede buscar, no se encontrarán ni budas ni gatos color oro con la pata levantada. Lo que sí hay son fotocopiadoras y, en dos cubículos, una especie de miniquincalla. Con todo y que no tiene la apariencia, le dicen “el barrio chino” y está en la Universidad de Oriente (UDO), núcleo Anzoátegui, un nombre que le pusieron los estudiantes porque “allí se vende de todo”.

Se abarrota de gente, no importa el día. Wilmer Bello aún recuerda cuándo fue inaugurado, el 19 de noviembre de 2000. Él es ingeniero mecánico y probó suerte en el negocio de las fotocopias -que pudiera ser  próspero en una universidad con 17 mil estudiantes- y se quedó en el trabajo de sacar duplicados de libros y demás.

El barrio chino de la UDO es apenas una muestra de la vida comercial que se ve en la “casa más alta”. Hacia donde se mire hay un puesto de venta, ya sea de Nestea (té frío), muy populares entre los udistas, de llamadas telefónicas, de perros calientes, de almuerzos, de pastelitos y otros.

Sitio para todos

Nelson Pericaguán tiene un año como vendedor en el puesto número 12. Su rutina empieza a las 6:00 de la mañana y termina a las 5:00 pm, aunque afirma que pudiera ser más tarde, pero la inseguridad lo limita.

Entre golosinas, refrescos, marcadores y sacapuntas, se encuentran objetos como candados, limas de uñas, pitos y betún líquido blanco (Griffin). “Aquí encuentras de todo”, afirma Pericaguán, aunque agrega que le han pedido cosas que no tiene a la venta como latas de atún, adobo y sal.

En Cursos Básicos hay también varios cubículos, uno al lado del otro, en los que se venden chucherías, materiales de oficina y hasta películas. Matías Urbáez tiene nueve años en uno de estos locales de menos de tres metros cuadrados. Allí, las carátulas de álbumes de Shakira, Lady Gaga, Nirvana, Linkin Park y otros, se muestran al público udista y a algún otro visitante. La pequeña tienda también ofrece los zapatos marca Crocs. “Lo que más buscan es lápices, carpetas, hojas de examen, porque es lo que más utilizan acá”.

Los estudiantes no sólo se ven beneficiados con tener estos negocios en el alma máter, algunos como César Pino (quinto semestre de Ingeniería) y su novia Stephani Voelger (sexto semestre) trabajan en uno de ellos. Cuadraron sus horarios para poder estudiar y laborar al mismo tiempo. Ambos atienden uno de los locales en Básico. Él está en la mañana y ella en la tarde. Allí sacan copias, venden cuadernos, marcadores, lápices y demás.

Inseguridad

Los comerciantes de la Universidad de Oriente también han sido víctimas de la delincuencia. Jorge González, quien saca copias en el barrio chino, cuenta que una vez se metieron unos maleantes a robar. “Yo me salvé porque ellos entraron por una puerta y yo había salido por la otra”. César Pino también recuerda que delincuentes los han robado en Básico. “Pero han disminuido los atracos”.

Un buen trato
Carolina Mota, una de las pocas mujeres que trabaja en el barrio chino, dice que el éxito de su negocio es el buen trato que les da a los estudiantes. “Si nos tratan mal debemos absorber y no escupir, así me he ganado muchos amigos y buenos clientes”. Otra que también es muy conocida es Neulys, quien trabaja en Básico. “No pongas mi apellido, si colocas mi nombre todos van a saber quién soy”.

Precios ajustados para estudiantes
Un almuerzo de arroz chino, pasticho, milanesa de pollo a Bs 25 o menos, un vaso de jugo o de Nestea desde Bs 2, una fotocopia a 0.20, una impresión a menos de un bolívar. Los precios en la Universidad de Oriente están ajustados al bolsillo de los estudiantes, quienes no se quejan de estos costos.

http://eltiempo.com.ve/locales/regionales/sociedad/en-el-barrio-chino-de-la-udo-se-encuentra-de-todo/23700

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