Investigadores de la UDO- Sucre trabajan para “repoblar” el mar

Cumaná.- “Los bancos de moluscos van en picada”. Las cifras son para preocuparse, sentencia César Lodeiros, investigador y profesor de postgrado de la Universidad de Oriente (UDO). Esa es  una realidad irrefutable y explica:

“En 2009, la explotación de pepitonas era de 70 mil toneladas. Hoy ronda los 18 mil. El suministro va en caída, mientras el número de habitantes va subiendo. Más del 50% de todos los recursos marinos están sobreexplotados”.

Pero no todo está perdido. Desde el núcleo Sucre de la UDO, un grupo de 15 científicos vienen trabajando en cómo “sembrar el mar”, es decir repoblar y explotar estos invertebrados de forma sustentable.

Como resultado surgió el “Centro de Monitoreo Ambiental y Producción de Semillas de Moluscos Bivalvos”, ubicado en el sector Turpialito, en el Golfo de Cariaco.

“¿Por qué los moluscos?”, pregunta el también profesor del Instituto Oceanográfico de Venezuela. La respuesta viene casi de forma automática: son organismos muy prolíferos (albergan muchos huevos) y su alimentación es de bajo costo ambiental (filtran el fitoplancton), contrario -por ejemplo- a los peces carnívoros que se alimentan de peces. Como ejemplo citó que un mejillón puede cargar de 10 a 30 millones de huevos y una ostra perla alrededor de 3 millones.

A lo largo de 15 años, el equipo ha estudiado  13 especies de moluscos actualmente afectadas por la sobreexplotación, cambios climáticos y la depredación. “Nos concentraremos en las ostras perlas, en el mejillón y las vieiras (…)

En Venezuela no se ha desarrollado la acuicultura como debería. Pero llegará el momento, está a la vuelta de la esquina y se llama necesidad, donde todos entenderemos que hay que prestarle atención a las investigaciones realizadas en el mar, para su aprovechamiento sostenible”.

¿Cómo lo harán?   

A unos 15 minutos de Cumaná está la comunidad de Turpialito.

Luego de recorrer un intrincado camino de tierra -con el mar como telón de fondo- se llega al Centro de Monitoreo Ambiental y Producción de Semillas de Moluscos Bivalvos”. Aún no hay nada que lo identifique.

Un valla informa que es la Estación Hidrobiológica de Turpialito del Instituto Oceanográfico de Venezuela.

Hoy es rehabilitada, para el desarrollo del proyecto, mediante el aporte del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación. Como explicó Lodeiros -miembro del grupo de Investigación para el Desarrollo de la Acuicultura- tienen listo los protocolos para criar las larvas. Incluso, ya tienen experiencias en cultivo con 16 investigaciones en curso, que dan soporte a la formación de estudiantes.

En octubre pasado, 120 mil de ostras perlas fueron liberadas al mar. “Quizás la cifra no parezca grande, pero al ver que cada uno puede albergar 3 millones hablamos de muchos organismos a futuro”.

Según las proyecciones, las actividades de producción arrancarán en abril. Mediante una dieta especial -con fitoplancton producido en el laboratorio- y unos químicos especiales se acelerará la liberación de los huevos en las ostras madres.

Se usarán unos tanques que permitirán almacenar hasta 20 millones de larvas. Con una estimación de 50% de mortalidad, el equipo espera tener capacidad de producir unos 10 millones de “semillas” juveniles cada trimestre, aunque Lodeiros apunta que tienen mejores números en cuánto a la supervivencia larvaria, lo cual puede dar mayor producción de semillas.

Parte de la producción -molusco en etapa juvenil- irá nuevamente al mar para repoblar y otras permanecerán en el laboratorio hasta que alcancen su edad adulta para que generen más huevos.

Incluso, el centro está por cerrar un convenio con Pdvsa para estudiar el impacto real que tienen en los animales las substancias usadas en la explotación y exploración de hidrocarburos.

Esto y la producción de las semillas para cultivo de moluscos por las comunidades costeras o empresas, le dará un carácter de autosustentable al futuro centro, garantizando la continuidad de las investigaciones y desarrollo para el país.

Comenta Lodeiros “hay una gran expectativa de la FAO e que se desarrollo este centro como uno modelo para la producción de moluscos en el Caribe”, lo cual le da un carácter internacional.

Posteriormente, los vecinos de las comunidades del Golfo de Cariaco, recibirán la orientación y capacitación en transferencia de conocimiento y tecnología, sobre esta forma de producción para que pesquen y produzcan organismos marinos con técnicas adecuadas para no atentar contra el repoblamiento del mar.

“Queremos hacer que los bancos sean productivos para el beneficio de todos. Dentro de un año, tendremos resultados (…) estamos seguros que el desarrollo de la acuicultura sustentable comenzará por Sucre”.

6 meses
es el tiempo aproximado que requiere un molusco para llegar a su etapa adulta y “cargas” huevos. Como explicó el profesor  y coordinador Grupo de Investigación sobre Biología de Moluscos de la Universidad de Oriente (UDO),  César Lodeiros, tienen un proceso larvario -del huevo emerge una larva libre nadadora que sufre una metamorfosis y se transforma directamente en un molusco juvenil diminuto que se fija al sustrato- que dura de 12 a 15 días dependiendo de la especie. Por ejemplo, en el caso de los mejillones, el tiempo es 11 días, pero el pulpo tarda dos meses.

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