Miriankhis Guzmán: Como llegué a ser Profesora de una Escuela de Medicina

Miriankhis Guzmán: Como llegué a ser Profesora de una Escuela de Medicina

Quizás nunca imagine que amaría tanto lo que hago actualmente, cuando nunca conscientemente decidí ser docente. Digo conscientemente, porque si reviso en mi memoria está, el primer recuerdo de cuando sentí atracción hacia tan noble labor, fue al ver dar clases a mi padre cuando yo tenía aproximadamente unos seis años, en un colegio ubicado en una zona muy humilde de la capital de mi Edo Anzoátegui. Sin embargo abierta y públicamente amaba la Medicina, que vino a mí a través de mi madre y su loable labor como enfermera en el máximo hospital de mi estado.Así transcurrieron mis años de estudio, al lado de dos seres que me enseñaban cada día el amor tan profundo por curar a los enfermos y el amar la enseñanza. Papá soñó con ser médico pero eran tan humildes que fue un sueño imposible que quedó dormido quizás marcando mi nacimiento legal un 10 de Marzo de 1970. También creo que por ello se acercó a ese mundo a través de mi Madre, quien convivía diariamente en él. Papá es el único alfabeta y Universitario de su familia y nació en un caserío que apenas hace unos cuatro años tiene electricidad, mis abuelitos eran campesinos que vivían de la siembra del café. Mamá es hija de un obrero de Corpoven y abuelita era ama de casa desde donde apoyo a la familia a crecer, solo dos tías llegaron a la universidad de 9 hermanos, toda una hazaña, sobre todo que mamá lo logró ya con nietos y todos en el mismo lugar de papá, dos hermanos más y yo.

 

Un julio de 1986, llegó la noticia, tenía cupo en la primera corte de bachilleres que ingresarían en la UCV en marzo de 1987, papá quería la Udo. Bolívar y yo dije “cónchale eso es más monte que donde estamos” prefiero Caracas, esa ciudad y universidad que me enamoró cuando a los 13 años acompañamos a papá a recibir su título de Licenciado en Educación, en donde al ver las Nubes de Calder, en el Aula magna quedaron grabadas como un sueño que ese julio empezaba a ser realidad. Ese mismo Diciembre quedé inscrita con carnet y todo listo para ser usado. Inicie mis estudios en el Básico de Sebucán en la fecha mencionada, aún recuerdo el nombre: escuela “Lorenzo Campins y Ballester”, donde mis primeros pasos y tropiezos se hicieron algo común. Residencias, amigos, el dinero, becas, materias aplazadas, bajo nivel académico obtenido en el bachillerato y hasta la enfermedad marcaron mis primeros semestres dentro de la universidad.

 

Mis padres hacían un esfuerzo muy grande para que nuestro sueño se consolidara cada día, solo recuerdo una frase que me mantuvo en lucha hasta el final para no decaer “solo regresare con mi título en mano, no importa los esfuerzos y como obtenga el dinero si mis padres no pueden”, ojo nunca pensé en hacer cosas fuera de la norma, sin embargo mis padres nunca me abandonaron a pesar que el dinero a veces no llegaba a tiempo.

 

Luego aparece en mi memoria esa otra señal, un concurso para ser preparador docente de la asignatura Anatomía Patológica. Y dije ¡yo! Lo ganaré, pues así fueron mis inicios en este mundo, ad honorem por un lapso de tres años, allí recuerdo la emoción de preparar las clases y transmitirles a mis compañeros lo que la practica me iba enseñando. Cuantas anécdotas, cuentos, experiencias vividas en mi UCV la Casa que vence las sombras! Uff que privilegio ser de los médicos que teníamos cadáveres par disecar, libros y revistas extranjeras en las bibliotecas, becas un poco decentes, aulas y auditorios en buen estado, laboratorios equipados, residencias donde descansar en las guardias, baños aseados y hasta quirófanos para operar a los animalitos.

 

Hoy toda una odisea en cualquier universidad de mi país. Sin embargo siempre estuve clara en mi deseo profundo del regreso a mi Barcelona. En Noviembre de 1995, un día después del aniversario de grado de papá, me gradué de Médico Cirujano. Cumplí mi año rural entre el edo. Miranda y Anzoátegui, pero el amor había tocado de nuevo a mi puerta y posterior al matrimonio me regresé a trabajar en Macuto Edo. Vargas, como residente de Pediatría, sin embargo mi destino me tendría las cartas perfectas y en el año 1998, llegó un regalo era un recorte de prensa con los concursos de Postgrado de la UDO, digo regalo porque eso ha significado mi camino dentro de la Casa más alta del Oriente del país. Así pues, parida por la UCV y adoptada por la Udo, realizo mi postgrado en Medicina Familiar algo que mi primera madre creo nunca me mencionó, digo creo para dejar el beneficio de la duda y no pasar por malagradecida.

 

Egresé en marzo del 2001, sin embargo el mes siguiente ya estaba haciendo el componente docente, ojo y sin ninguna oferta de trabajo. Recuerdo muy bien la risa que causaba una soñadora como yo, claro en el curso había docentes que tenían años en la universidad y apenas les estaban abriendo concurso, otros me decían “todo es una mafia”….muchas anécdotas de ese encuentro de seis meses con la academia, me fue enamorando, claro cuando se hace postgrado en una sede externa, casi que se va por vez primera el día del acto de grado, por ello allí mis profesoras de ese curso, me ayudaron a germinar la semilla sembrada en mi años atrás.

 

Enero de 2002, la puerta de mi casa, alguien toca y me trae una oferta: “quiero que trabajes con nosotros en el postgrado” “Consulte y eres la persona adecuada”, esa profesora que tocaba mi puerta, no era amiga ni familia mía, aclaro esto, ya que me confirmaba, sin ayudas extras las puertas se abren!. Solo las referencias académicas son las que me ayudaron. Tres años cuatro meses cobrando por horas…uf!! Que duro, pero amando lo que hacía, muchas veces quise irme corriendo y algo más grande me detenía!. El deseo de ser docente de verdad con un papel y un sueldo más digno que cobrar dos veces al año y sin ningún otro derecho y transmitir lo que ya había recibido yo!. Hasta concurse en otra universidad, seleccionada ya para la fase final, decidí dar chance a la espera de ese día tan soñado, tener mi cargo en la Udo.24 de Abril de 2005, mi ingreso a la UDO, me río de solo pensar que pensé cual ilusa que ya todo estaba listo. Pues no, un año trabajando y solo cobré en agosto y diciembre, el último viernes laborable, a última hora, aproximadamente 6pm, ya que recuerdo que el sol empezaba a ocultarse, cuando la universidad, solo aloja como fantasmas a los profesores nómina paralela que deseamos ver retribuido nuestro pago. La sorpresa más grande fue en agosto, yo era tiempo completo en mi dedicación y al retirar el cheque el monto era la mitad, justo lo que adeudaba a mi hermano menor, si el menor que subsidiaba mi estadía hasta recibir el pago. Muy diligente la decana de turno resolvió todo en pocas horas. Pocas veces he encontrado personas que repitan esa acción, y es algo que me motiva a dar de mis estrategias, para que amenos más a mi universidad y realmente desde el amor y respeto mejoremos nuestra labor en pro de toda la comunidad universitaria.El año siguiente ya pasé a nómina, así poco a poco me brindó un poco de estabilidad.

 

Quisiera resaltar que como médico desde mi grado hasta el 2007, no conseguí trabajo en la parte pública, solo uno que otro tigre, de vez en cuando, como decimos!. Por ello ser Médico de Familia y docente pareciera una combinación no muy perfecta que se diga, por la poca rentabilidad económica y éramos la especialidad menos valorada hasta hace unos años atrás. Sin embargo sé que no me equivoque y que cada día agradezco mi labor en ambos ámbitos. El ser Médico de Familia y luego Docente de la Escuela de Medicina de la UDO, es algo que no tiene precio!! Después de mi familia, es el regalo más preciado en mi vida, que asumo con total y absoluta responsabilidad!.

 

Cuantos estudiantes han pasado junto a mi tanto de Post grado como de Pre Grado, muchísimos, llenos de sueños como yo hace años atrás, cuantos al igual que yo son los primeros en abrirse camino en ciudades extrañas para poder estudiar, cuantos todavía tienen miedo ese primer día de clases, muchos muchísimos en ya once años.

 

Los mismos que quizás algún día intenten sanar mis enfermedades y acompañen mis restos cuando mi labor en la tierra culmine.

 

Hoy día siento que estoy en el lugar que soñaba y junto a las personas que incluso como compañeros de trabajo soñamos en un mejor futuro para nuestra patria, aunque a mis estudiantes no les guste esa palabra, yo me permito usarla ya que a mi Venezuela no solo me une mis ancestros, la historia sino mi más profundo sentimiento de agradecimiento ya que aquí mis sueños se han hecho realidad, aunque los 2800 bolivares, que recibo mensuales no me sirven de mucho y espero que mi consulta privada sea cada día más rentable, el gran apoyo de mi esposo me permiten seguir allí, soñando con una mejor Universidad no solo para mí, sino para todos los que están y sobre todo los que desean entrar en un futuro. Sigamos adelante el camino solo es camino si dejamos las huellas necesarias para saber que ya pasamos por allí.

 

 

Miriankhis Guzmán

Medico de FamiliaProfesor Asistente Escuela de Medicina UDO ANZ

miriankhis@hotmail.com  @miriankhis

 

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