Opinión: "Profesor, tengo un problema" por el Prof. Carlos Millán

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A lo largo de todo el semestre y en cada semestre, son incontables la cantidad de estudiantes que se me acercan diciendo: “profesor, tengo un problema”. Escuchar a cada uno de ellos con atención permite que se me revelen desagradables facetas de la forma en que nuestra institución educativa, la UDO, se relaciona con sus estudiantes.

Problemas de inscripción, notas no reportadas o mal reportadas, abusos de autoridad, abusos profesorales, amenazas, errores administrativos, problemas personales, familiares, económicos, psicológicos y pare usted de contar, desfilan incansablemente ante mí por el solo hecho de estar disponible para escucharlos. Muchas veces sólo hace falta una sencilla asesoría sobre procedimientos administrativos, pero muchísimas otras requieren de algo más que un hombro amigo con quien desahogarse.

Juntos, pero no revueltos

Aunque como profesor comparto la vida universitaria con mis estudiantes, hay muchos problemas estudiantiles que son ajenos a mi experiencia diaria: no he comido en el comedor, no uso las rutas estudiantiles, no necesito estudiar con textos compartidos con miles de compañeros en la biblioteca universitaria, no tengo que competir para buscar un pupitre, no debo convencer a una secretaria de que necesito una información tan importante como urgente, no tengo que inscribirme ni hacer trámites administrativos rutinarios, no tengo que lidirar con el acoso sexual de una persona de autoridad, y para empeorar mi capacidad de entendimiento, mi carrera no la realicé en esta universidad.

Aunque puedo sentir el enojo, frustración, rabia o dolor de muchos, decir que sé lo que sienten y están pasando, sería mentir.

 

Solos contra el mundo

 

Lo que sí puedo sentir es la soledad que padece el estudiante preocupado ante un problema estudiantil, sentir que nadie puede ayudarte es una sensación tan desoladora que no es raro que la víctima termina aprendiendo lo que es la desesperanza, internándose en los caminos de ilegalidad o de la violencia vengativa. Sin embargo, como profesor, me cuesta pensar que esa “soledad” se vive entre MILES de personas que sienten EXACTAMENTE LO MISMO. Es decir, se encuentran multitudinariamente SOLOS.

 

Dos dedos de frente

 

Tal vez la cultura “gremial” estudiantil esté olvidada por estas latitudes, o lo poco que se conozca o recuerde tiene un sabor amargo a venta y cobro de favores o falta de valores básicos de ciudadanía y convivencia. Lo que sí es tan real como tangible, es la falta de REPRESENTACIÓN estudiantil ante los problemas elementales del estudiantado. No ha existido durante muchos años una federación que vele por los intereses de esos jóvenes que buscan formarse para un futuro actualmente tan incierto como su propio presente.

 

Cambiar esta “realidad” tiene sus caminos, y nos la brinda la democracia a través de las elecciones. Sólo hace falta que el estudiantado SIENTA que esa necesidad de APOYO de sus compañeros está al alcance de su voto. Si no se desea seguir sufriendo la violencia de una institución que se aprovecha de la falta de representatividad, entonces hay que tener dos dedos de frente y decir: necesito ayuda, y por eso votaré.

 

Por quién voto

 

Las opciones son múltiples, y no indagarlas es simplemente negar la acción misma de estudiar. Investigar, más allá de los chismes es buscar las evidencias, resultados, e incluso con sólo observar el ambiente que nos rodea nos dará una idea de cómo se mueven las agrupaciones que buscan el “poder” de representar a sus compañeros.

 

En estas elecciones hay, básicamente tres tendencias: 1) Aquellos que están apoyados por las autoridades universitarias de turno, que se autoproclaman la unidad en contra del oficialismo. Si estás satisfecho cómo te has sentido representado hasta el momento, no lo dudes y apóyalos, de seguro sentirás el mismo apoyo que te han brindado hasta ahora porque casi todos los cargos de la actual FCU lo han ocupado ellos. 2) Los que representan al oficialismo o gobierno nacional de turno. Es bueno saber que el “actual” presidente de la FCU es de esta tendencia, aún así, estos grupos desean tener más presencia en los asuntos electorales universitarias de cara a las próximas elecciones presidenciales. Sería excelente para el gobierno lograr buenos puestos y con esto mostrar la simpatía de los nuevos votantes. 3) Los que adversan la gestión de los afectos a las autoridades universitarias como las gubernamentales, el David ante dos Goliats. Por un lado dicen no apoyar una ficticia “unidad”, construida alrededor de los intereses de quienes han mantenido el poder universitario y por otro no están de acuerdo con el trato que el gobierno ha dado a las universidades públicas, buscando el apoyo de aquellos que comparten la visión de representar únicamente a los intereses estudiantiles ante quien sea necesario. ¿Cuáles planchas corresponden a cada uno? es cuestión de interesarse y averiguar.

 

¿Qué es peor, la ignorancia o la indeferencia? -No lo sé, ni me importa.

 

Este miércoles coinciden las elecciones estudiantiles con un paro profesoral nacional. Es posible que muchos de esos estudiantes que se sienten “solos” ante sus problemas estudiantiles no vayan a ejercer su derecho simplemente porque “no hay clases”. Pero aquellos que sienten que merecen algo mejor para su formación se tomarán la molestia de ir a votar, total, es un pequeño esfuerzo que puede lograr una gran diferencia. Están aquellos que serán llevados por las grandes maquinarias electorales, movidos por intereses externos al interés estudiantil, ese día les darán transporte, comida y ¿por qué no? tal vez dinero, eso sí, sólo por ese día.

 

¿Quién ganará? Yo espero que gane aquel que la pasa mal, que sufre sus problemas en soledad, pero se cansó de hacerlo, aquel que sienta que merece estar mejor mientras estudia, porque su fin es prepararse para el futuro, no sentir que sobrevive cada día a una incertidumbre angustiante.

 

Mi mensaje al final es para aquellos que van diciendo que no vale la pena votar, porque TODOS son igualítos, porque no existe político bueno, pero ellos, buenas, decentes, e inteligentes personas, son incapaces de involucrarse y llevar su mensaje de luz y verdad. No, ellos sólo ven parásitos y excrementos, dejando el siguiente mensaje para todos: “Deja que otros decidan por tí, deja que la gente mala ocupe esos cargos que luego necesitarás, porque nosotros los “buenos” debemos sufrir en soledad”. A este tipo de gente y a aquellos que los escuchan seriamente sólo les diré que no me vengan luego con que tienen un problema, porque yo sé exactamente cuál es.

 

Después de este miércoles, a todos aquellas personas que me vengan con la oración “Profesor, tengo un problema” luego de escucharlo con paciencia y cariño como lo hago siempre, espero poder ayudarlo simplemente diciendo: Para eso está tu FCU.

 

Profesor Carlos Millán Verde

profesormillan@gmail.com

@profesormillan

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